
Poco antes del nacimiento de Guillermina en 1885 se creaban en Oporto La Sociedad de Música de Cámara y el Orfeón Portuense, lo que dio la oportunidad de que un gran número de compositores contemporáneos de renombre mundial, Dvorak, Debussy, Ravel, Tchaikosvky, Rachmaninoff, fueran conocidos en Portugal. Con su padre el violoncelista y profesor de música Augusto Suggía, amigo de los promotores de ambas sociedades y como parte del mundo cultural portuense, Guillermina al violoncelo y su hermana Virgínia al piano eran invitadas a las veladas y posteriores recepciones, a las que se presentaba a personajes normalmente inaccesibles por ser las dos niñas unas concertistas muy conocidas en Oporto. En marzo de 1901 con motivo de un recital dado por las dos hermanas en el Palácio Real de Lisboa, la reina Amélia le preguntó a Guillermina, de 15 años, cuál era el sueño de su vida. Con determinación ella le contestó:
— Mi sueño seria poder perfeccionar mis estúdios en el extranjero.
Un mês más tarde se recibieron en el hogar de los Suggía dos pulseras de oro, una para cada hermana, de las que pendían dos corazones de rubíes y brillantes acompañadas de una una carta de los reyes de Portugal en reconocimiento a las concertistas. En octubre se añadió la ansiada respuesta de la Corona a la petición de Guillermina en forma de Bolsa de Estúdios para costearle la estancia y las clases en el conservatório de su elección. La família logró que la hija menor pudiera empezar las lecciones aquel mismo curso, ya comenzado. Por aquel tiempo el máximo prestigio musical se fijaba en la escuela alemana con dos líneas principales de magistério provenientes ambas del profesor Grützmacher, de Dresden, personificadas por Hugo Becker en Berlín y Julius Klengel en Leipzig. De ambos el padre de Guillermina decidió que fuera este último el escogido para los estúdios de su hija y a primeros de noviembre de 1901 la estudiante y su padre se instalaron en Leipzig en casa de Olga Katzentein, sobrina del cónsul alemán en Oporto.
El cálido y paternal Julius Klengel, primer violoncelista de la famosa Gewandhaus Orquestra a la vez que profesor, no tardó en hacer de Guillermina su alumna predilecta. Se preocupó por una lesión del hombro que la joven arrastraba desde niña por una sobrecarga de trabajo mal dirigido y ayudó a que la trataran hasta solucionar el problema muscular. Klengel era realmente un antiprofesor si nos atenemos al estilo de una época en la que abundaban los divos tiránicos. Saboreando un grueso cigarro puro que rodaba entre sus dedos, escuchaba plácidamente a sus discípulos guiándolos para que desarrollaran sus peculiaridades originales sin copiar a nadie.
— Lo hacia sin sofisticación, sin caprichos, sin una pauta rígida. Para él todos éramos diferentes - dijo de él William Pleeth.
El profesor presentó a Guillermina entre aquellas amistades que pudieran ayudarla en su carrera, directores de orquesta, mecenas, músicos de fama, compositores. Augusto escribía regularmente a la familia y entre otros amigos a Miguel Angel Lambertini dando cuenta de los progresos de su hija y de las atenciones que recibía.En una carta fechada el 1 de diciembre de 1901 el padre relataba a Lambertini el insólito pasaje del encuentro de Guillermina con el director de la Gewandhaus Orquestra, Arthur Nikisch, al serle presentada por Julius Klengel. Seguiria una serie de comunicaciones en las que explicaba las invitaciones a tocar com la orquesta, las ovaciones que provocaban las actuaciones de la adolescente e incluso las quejas de los demás profesores integrantes de la Gewandhaus, acalladas por un fascinado Arthur Nikisch:
…Quando el profesor Klengel le presentó a Guillermina con muchas alabanzas, Arthur' Nikisch no quiso que fuéramos a su estudio. Nos dijo que preferia escucharla acompañada por la Gewandhaus Orquestra y acordamos la cita... Al terminar Guillermina su parte en la Gewandhaus, Nikisch rompió en aplausos y en bravos, lo que consideramos un gran honor por lo inusual... ( 1 de diciembre de 1901)].
...El profesor Julius Klengel ha insistido en que Guillermina se quede todo el verano en Leipzig para completar su aprendizaje y confrontar su técnica con sus colegas masculinos de cara a poder confirmar su lanzamiento artístico en los conciertos de invierno. Como la beca finaliza ahora, el profesor Klengel ha escrito un certificado que enviamos al ministro acompanado de una carta nuestra solicitando que se le amplie la beca y podamos estar aqui hasta el nuevo curso... (22 de junio de 1902].
...Guillermina ha sido invitada por la dirección de la Gewandhaus a formar parte del concierto conmemoratívo de la orquesta, que será el próximo 26 de febrero... Para celebrarlo, el profesor Klengel organizó una fiesta en su honor a la que invitó al resto del cuarteto de cámara de la Gewandhaus del que él forma parte... La señora Klengel se encargo personalmente de la decoración de la sala, presidida por un retrato de Guillermina adornado con flores y con un rótulo donde se leia «Viva la gran artista»... Cuando ella entro en la sala, los aplausos duraron cinco minutos y al acabar tuvo que bisar cada una de sus piezas, aplaudidísima... (23 de noviembre de 1902].
(Artigo- parte 2 - de ANA MARIA FÉRRIN editado na Revista "HISTORIA 16" de Novembro
Publicado por vm em novembro 28, 2006 10:58 AM