dezembro 05, 2006

"GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS" de Ana MªFérrin (6)

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Su predestinación a encontrarse abarca vários niveles, eran dos vidas de arranque muy similar. La madre de Casals, Pilar Defilló, era una joven portorriqueña nacida en Mayagüez de família catalana, cuyos padres habían conseguido una posición cómoda en la isla hasta que, posiblemente por causas políticas, el padre y el hermano mayor se suicidaron y la madre decidió volver a España en 1860 con los dos hijos más pequenos de los ocho que había tenido. Los três se establecieron en Vendrell y Pilar empezó a estudiar piano con Carlos Casals, el organista de la Iglesia de Santa Anna, con quien acabó casándose.

El padre de Guillermina, el violoncelista y profesor del Conservatório de Oporto, Augusto Jorge de Medina Suggía, tenía ascendência italiana y española. Los dos personajes tuvieron mucho que ver en los éxitos de sus hijos, buscándoles contactos, empujándolos y alentando sus ilusiones cuando la precariedad en movimientos de avance y repliegue amenazaba con asfixiarlos. Si Augusto Suggía abandonó su puesto de profesor para sostener el proyecto de futuro de su hija de 16 anos en un país extranjero, Pilar Defilló, la madre de Pablo Casals, también aportó su vena audaz dejando solo a su marido en VendrelI y partiendo con sus tres hijos, Pablo de 17 anos y dos muy pequenos, el menor aún de pecho, hacia Madrid para solicitar ayuda a la família real con una carta de presentación del compositor Isaac Albéniz. La escasez pasada por los Suggía no puede compararse con la miséria en su grado más grave sufrida por la señora Casals y sus tres hijos en la capital francesa.

En declaraciones a J. Mª Corredor, Pablo Casals recordaba emocionado la llegada al Palacio de Oriente con los tres miembros de su família que lo acompanaban aquel invierno de 1895. Mientras Pablo tocaba una composición propia al piano, su hermanito Luis correteaba por la estancia y Enrique, el bebé que hacía el número 11 de los hijos del matrimonio Casals-Defilló, lloraba a todo pulmón porque tenía hambre y su madre no se atrevia a amamantarlo en aquel marco... hasta que la infanta Isabel, la Chata, los acompañó a un lugar reservado y la madre pudo alimentado.
Igual que sucedió con GuiIlermina, Pablo Casals obtuvo una beca de la Corona de su país para Madrid y Bruselas, siempre acompanado por su madre y sus hermanos, lo que fue desastroso para la relación de los padres. El esposo no comprendía lo que el llamaba la locura de mi mujer, de acá para allá con los três hijos supervivientes del matrimonio, de Madrid a Bruselas, de Bruselas a Paris, trabajando de costurera para sobrevivir y gastándose los escasos ahorros de la família, que poco a poco iba enviándole el marido.

En Bruselas Casals reaccionó con una gran dignidad ante las burlas del profesor del conservatório, Edouard Jacobs, quien sin motivo alguno el primer dia de clase le hizo pasar un largo rato de humillación con sus sarcasmos, provocando las contínuas carcajadas de los alumnos:

— Bien, ahora escucharemos a «le petit espagnol...». Parece que estamos ante un muchacho que lo sabe todo, debe ser un individuo extraordinario! El gran artista no ha traído su violoncelo y tocará con cualquier instrumento. Qué sublime!

Tragándose la rabia, Casals tomó el chello prestado y tocó como nunca lo había hecho dejando paralizado al auditório. Guando acabó, el silencio era general y el profesor le pidió que lo acompañara a su despacho y le dijo:

— Si está dispuesto a ingresar en mi clase le prometo, contra todas las ordenanzas del Reglamento, que este ano le concederemos el Primer Premio del Conservatorio.

A lo que Casais contestó:
— No señor, usted me ha vejado y no me quedaré aqui ni un minuto más.


Artigo - parte 6 - de Ana Maria Férrin, editado na revista "HISTORIA 16" de Novembro passado

Publicado por vm em dezembro 5, 2006 12:00 AM
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