
De poco les sirvió un breve intento de reconciliación vivido por la pareja entre marzo y junio del año siguiente a raiz del concierto que Emmanuel Moor había escrito para ellos y que tenían comprometido en Paris. Una pieza que, por cierto, guardaba la línea más importante para ser ejecutada por Guillermina, lo que debió reavivar el problema de su convivência. En julio Casals dejaba de nuevo la capital francesa para veranear en su casa junto a la playa de San Salvador y Guillermina atendia la invitación de su hermana Virgínia y su cuñado el editor Pichón para que les acompañara a Brive-la-GailIard hasta el otoño.
Al año siguiente, 1914, la violoncelista de 29 anos se instalaba en Londres dispuesta a empezar un nuevo capítulo y por primera vez en su vida sin nadie a quien rendir cuenta de sus decisiones profesionales ni personales.
En el Museo Casals de San Salvador que hoy ocupa la antigua mansión del músico, una fotografia de madre e hijo reposando cada uno en su hamaca podrían reflejar la tranquilidad en que quedo la casa trás la partida de los huéspedes aquel verano de 1912. Guillermina ofrece otra imagen tumbada en un banco junto al lago de Aix-les-Bains, su rostro y toda su figura parecen gritar de alegria por la libertad recobrada.
De Pablo Casals existen biografias autorizadas que simplemente excluyen de sus páginas el nombre de Suggía. En otras se hace patente, que si un escritor decide escribir sobre un protagonista real podrá escoger entre varias posturas, pero la menos aconsejable es la de permanecer arrodillado escribiendo al dictado, ya que eso obligará al escritor a ir rebajando, cuando no desprestigiando, a aquellos personajes que no resulten gratos al biografiado o a su entorno.
En tono apologético para Casals transcurre una de esas primeras biografias, lo que no tendría más importância que un cuestionable ejercicio de estilo si no fuera porque de esa obra, de esos párrafos sobre Guillermina se ha nutrido médio siglo de perfiles biográficos con datos descalificativos para la intérprete portuguesa en un intento de desacreditarla. El autor confiesa que como Casals había quedado herido con la relación nunca quiso hablarle de ella y tampoco quienes lo rodeaban quisieron informalo, todos callaron. Cuenta que sólo encontró a alguien dispuesto a transmitirle que Suggía «era una criatura de historias, de intrigas, de aventuras». Y con esos mimbres el autor construyó un retrato desfigurado de la violoncelista que ha servido para ser copiado y traducido y trasladarse a otros libros una y otra vez.
Del mismo modo ignoran la presencia de Guillermina en la vida del maestro algunas reseñas biográficas exportadas desde Puerto Rico, la residência de sus últimos 16 años, la pátria de su madre y de su última esposa y donde la figura de Pablo Casals es reverenciada hasta el punto de haberse convertido en un icono musical y turístico.
Artigo - parte 9 - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Novembro passado
Publicado por vm em dezembro 7, 2006 07:41 PMFui ver a exposição sobre Guilhermina Suggia na Casa Museu Guerra Junqueiro. Está interessante, bem delineada e cobre a totalidade da vida e da carreira artística da grande violoncelista portuguesa.
O catálogo é que é uma total desilusão. Faltam ali textos de carácter musicológico, que contextualizem a actividade concertística de Guilhermina Suggia no panorama musical português e europeu da primeira metade do século XX. Infelizmente, ficou-se só pela habitual cronologia biográfica e pelos depoimentos de personalidades que a conheceram e com ela privaram. Ora tendo sido Guilhermina Suggia uma violoncelista de dimensão mundial é de lamentar que a cidade do Porto (a 'sua' cidade do Porto) se tenha ficado apenas pela homenagem 'regional' desperdiçando, assim, uma soberana oportunidade de homenagear aquela que foi indubitavelmente uma das maiores violoncelistas de sempre.
Ana
Afixado por: em dezembro 9, 2006 05:23 PM