dezembro 22, 2006

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (3)

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En la capital inglesa residió Guillermina por espacio de muchos anos, integrada en un ambiente afín a su temperamento, que tantas veces fue definido como británico. Sus êxitos en el Reino Unido expandieron su contratación por toda Europa y la popularidad de que gozó entre los súbditos ingleses la confirma el hecho de que los primeros años de su estancia no llegó a tener un hogar propio en Londres, ni le fue preciso reservar habitación en un hotel, pues numerosos amigos se anticipaban a invitarla a sus residências cada vez que la artista regresaba de cumplir sus compromisos en el continente.


Sus actuaciones cruzando Europa fueron numerosas en esa época y más vale remitir a los estudiosos hacia las hemerotecas que guardan las crónicas de sus éxitos, de Budapest a Sevilla y de Estocolmo a Lisboa. Sus relaciones sociales abarcaban realeza y aristocracia, músicos de renombre, políticos. El Prémio Nobel de Ia Paz y ministro inglés Joseph Austen Chamberlain declaraba en una entrevista a propósito del poco sentido musical que había en él:

... Una vez se abrió por un instante para mi esa cortina que permite sentir el placer de Ia buena música. Fue cuando escuché tocar a «Mme.» Suggia y casi llegué a pensar que podia existir en mi alguna música. Pêro después de oírla esa cortina volvió a cerrarse quedándome de nuevo en la oscuridad.

En la revista Times and Side el periodista Christopher St. John dedicaba una crónica a Ia actualidad musical londinense con una larguísima crítica a Guillermina que finalizaba con las siguientes palabras:

...Después de que «Mme.» Suggia ejecutara en Wigmore Hall la obertura de Ia «Sonata de Brahms para violoncelo en Fa Mayor» yo no hubiera corrido por ahí fuera aunque otros diez conciertos hubieran exigido mi atención... Había tanta expresión en aquel primer fraseado desde los primeros compases que los asistentes sentíamos que estábamos ante el perfil de Brahms, lo cual siempre es tremendo, lo mismo que su colorido. Estoy feliz a todos los niveles por ser Suggía quien me parece la mayor de todos los violonchelistas. Casals es tecnicamente igual, mas su interpreíación no me prende con el mismo jovial entusiasmo que Guillermina Suggía.

Arturo Rubinstein después de tocar con ella declaro al Aberdeen Press and Journal el 25 de octubre de 1926:

...La admiración y el interés más encendido de la noche se reservaron para la interpretación de la señora Suggía.

Y uno de los momentos cumbres de su carrera Io consiguió Guillermina tocando en diciembre de 1932 en Londres ante una audiência de 10.000 personas en el concierto conmemorativo dei 65° aniversario de la esposa del rey Jorge, la reina Mary, en el Royal Albert Hall a beneficio del Fondo de Asistencia a los Músicos.

La escritora Virgínia Wolf y la pintora Dora Carrington, integrantes del grupo de Bloomsbury, la nombraron ellas mismas, o sus biógrafos. La primera dijo:

...Quizás consiga algunas horas de puro placer escuchando a Suggía, porque deseo su música para estimularme e inspirarme...

La segunda afirmó:

...Un incentivo de mi vida londinense es oir una sonata de Bach tocada por «Mme.» Suggía en Aeolian May.

Artigo (PARTE II - 3 -) de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro.


Publicado por vm em dezembro 22, 2006 12:00 AM
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