
A título íntimo se le conocieron a Guillermina varias relaciones amorosas durante su etapa londinense - se especuló sobre su amistad con el entonces príncipe de Gales-. La más seria y duradera fue con un conocido integrante de la aristocracia inglesa, el editor y empresário sir Edward Hudson. Incluso se llegó a publicar en la prensa británica de 1919 el inminente enlace de la pareja.
Son una buena colección de fotografias de esa época las que muestran a Guillermina en traje de baño en sus playas, paseando, haciendo equilibrios colgada de los aparejos de un barco hundido, mostrando las capturas de una jornada de pesca, encaramada en las almenas dei Castillo de Lindisfarne, propiedad de su prometido en la costa de Northumberland, siempre elegante por rara que fuera la ocasión.
Con motivo de su compromiso Mr. Hudson le regaló el Stradivarius de 1717 que aparece en el cuadro de Augustus John, un presente que Guillermina no le devolvió al romper su relación en 1919, como tampoco abandonaria el fastuoso apartamento en Queen's Anne Gate que le proporcionó el novio inglês. Ambos siguieron manteniendo vínculos de afecto y ai morir en 1937 sir Edward le dejó en su testamento una determinada cantidad de libras en aprecio a su valiosa amistad y a su música gloriosa.
Después de décadas de vivir prácticamente separados, los padres de Suggía se habían reunido a princípios de los anos 20 para residir juntos en la casa que su hija había adquirido para ellos en Oporto, en la Rua da Alegria n° 885, situada frente ai n° 665, donde la violoncelista instalaria más tarde su hogar definitivo. Augusto llevó con el a Felisbella Passos, una hija ilegítima que lo acompañaba desde hacía tiempo,y todos continuaron su vida a expensas de Guillermina.A cargo de la intérprete corrieron la manutención y el servicio de Augusto y Elisa, incluso algún gasto galante de un padre que llevó una vida revoltosa desde sus tiempos de músico y profesor del conservatório. Augusto era un caballero con fama de bohemio al que se tenía por un asiduo visitador de direcciones poco recomendables. Guillermina nunca llevó un control de gastos con sus progenitores; debía pensar que la diferencia entre sus propios honorários de 60.000 escudos por concierto contra los 20 escudos que pudiera ganar ocasionalmente su padre, ya retirado, tocando alguna noche en un cine o teatro le permitia proporcionar a sus mayores todos los caprichos que no disfrutaron en sus años más jóvenes, cuando se sacrificaron para que ella triunfase.
Augusto Suggía murió en marzo de 1932 a los 81 anos - esta fecha desmonta una leyenda, según la cual Pablo Casals había rescatado a Guillermina en Paris en 1906 de la mala situación en que se encontraba al quedar huérfana de padre -. Su fallecimiento fue un duro golpe para la artista, que se consideraba muy cercana a el . Y, en octubre de ese mismo año, cuando aún no se había repuesto de la perdida, moría Elisa, su madre.
La desaparición de ambos no modificó la generosidad de Guillermina para con su hermanastra Felisbella. De forma documentada le dejó en su testamento el querido violoncelo de su infância, en agradecimiento por los cuidados que la joven había tenido con Elisa y Augusto mientras Ia intérprete cumplía sus compromisos por Europa. Fuentes allegadas van más alia y aseguran que adernas del violoncelo Felisbella recibió una dotación económica, lo mismo que su empleada y confidente Clarinda, unos legados quizá ocultos bajo las disposiciones del párrafo donde Guillermina encargaba a determinada persona que diese destino conforme «as instruções que de min tenha recebido» a ciertos valores que poseía en Londres.
Artigo - parte II (4)- de Ana Maria Férrin, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro
Publicado por vm em dezembro 25, 2006 07:58 PM