
Por lo avanzado de su enfermedad, a Guillermina le fue imposible acudir a la cita del festival en junio de 1950, quedando en el aire el interrogante de un hipotético encuentro con Casals. De los músicos que tocaron en aquel evento de alcance mundial, solo el pianista Mieczislaw Horszowsky había formado parte del alegre grupo presente en San Salvador en 1912, cuando se produjó la ruptura entre Pablo y Guillermina. Sacando fuerzas de su verdadero estado, que pocos conocían, Guillermina se despidió de su público el 31 de mayo en Aveiro con un concierto en el Teatro Aveirense, donde las notas de Bach, Chopin y Falla sonaron por última vez interpretadas por la que fue llamada La Reina de los Chellistas.
El 28 de junio fue intervenida por el cirujano doctor Maingot en la London Clinic de la capital inglesa, aconsejada y acompanada por su médico el doctor Álvaro Rodrigues, que también colaboró en la operación. Guillermina Suggía falleció el 30 de julio de 1950. Su vivienda de la Rua da Alegria n° 665 de Oporto fue dejada en usufructo a su alumna Isabel Cerqueira, casada con Lluis Millet, un violinista barcelonés, sobrino del fundador del Orfeó Catalá del mismo nombre e impulsor del Palau de la Música de la Ciudad Condal. Al mismo tiempo dejaba dispuesto el destino del inmueble para el dia en que faltara su alumna.
La hija de la beneficiaria, llamada también Isabel Millet, nació en esa misma casa y allí vivió hasta los 13 anos. Ella no conoció a Guillermina, pero de una u otra manera al vivir rodeada por los objetos que acompañaron en vida a la violoncelista e inmersa en una familia de músicos, todo ese entorno avivó su imaginación de mujer creativa y ha tenido mucho que ver en el desarrollo de su vocación de escritora y profesora de interpretación.
La etapa inglesa de Guillermina, su relación con Casals y como vivió su vuelta a Oporto forman la trilogia inédita, en su mayor parte, de la existência de aquella mujer reservada que fue Guillermina Suggía y de quien los padres de Isabel MiIlet fueron alumnos, la madre amiga y confidente y quizá la mayor beneficiaria al heredar parte de sus bienes y una gran cantidad de documentación personal. Los manuscritos de Isabel Millet sobre la violoncelista, aún no editados, han aportado pasajes desconocidos para el presente trabajo.
Artigo - parte II (13) - de ANA MARIA FÉRRIN, editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro passado