janeiro 09, 2007

GUILHERMINA SUGGIA, EL AMOR OCULTO DE PABLO CASALS (Y II) por ANA Mª FERRIN - "HISTORIA16" (14 e FINAL)

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Después de sucesivos avatares la vivienda de la Rua da Alegria n° 665 fue vendida a un particular que la alquiló a una empresa que se anunciaba en las páginas especializadas como Agencia Internacional de Modelos, eufemismo que ocultaba una casa de prostitución de altos vuelos con cristales biselados, câmaras de vídeo en el exterior y un portón metálico que impedia ver el interior del jardín y con él a los visitantes que entraban con su coche.

Meses atrás de verse publicado este reporta je un tiroteo puso fin a la actividad de la mansión y el propietario tomo la decisión de venderla. Muchos portuenses que siguen la historia de la intérprete y los melómanos portugueses en general, especialmente los integrantes de la Asociación Guillermina Suggía, siempre animadores culturales en favor de la Intérprete, vieron la oportunidad de que la Administración adquiriese el edifício para ubicar en él un museo que perpetuase la memória de Ia violoncelista, pero las gestiones no cristalizarem. La idea era instalar allí a disposición de los estudiosos la rica bibliografia de temas musicales donada por Guillermina al Conservatório de Oporto con el objetivo de que los interesados pudieran servirse de ella y consultarla, a la vez que hacer del inmueble un punto de reunión internacional para los amantes del violoncelo.

En fecha reciente las autoridades de Matosinhos, donde la concertista residió de nina con sus padres, realizaron gestiones para adquirir los muebles y otras pertenencias de Guillermina que están en poder de sus beneficiários, en previsión de que no se les pierda el rastro y así preservarlos en lugar seguro para ser instalados un dia en esa futura Casa-Museo Guillermina Suggía que tantos aficionados lusitanos están seguros de que acabará siendo rescatada para la posteridad.

Guando se cierra este trabajo la sucursal de un Instituto de Medicina Naturista acaba de instalarse en el edifício de la Rua da Alegria n° 665. Después de servir de sindicato, oficinas, peluquería o burdel, al hogar donde Guillermina Suggía dio su último adiós después de vivir en ella 23 anos, a la casa donde tantos alumnos asistieron a sus clases y aprendieron a valorar Ia música, parecen aguardarle nuevas aventuras. Pero son aventuras con los dias contados, porque al igual que sucedió con la casa lisboeta de Fernando Pessoa, los muros de la Rua da Alegria n° 665 están llamados a un destino natural que acabará por cumplirse - solo la mediocridad es impaciente, los grandes saben esperar-. Puede que sea premonitório el que a la publicación de esta revista los responsables del Instituto Português do Património Arquitectónico se encuentren valorando su clasificación como de Interés Nacional, paso prévio para hacer realidad el proyecto de la casa-museo.

Sobre el papel, este proyecto lo tiene todo ganado. Existe la gloria real del personaje, Guillermina Suggía, una mujer que abrió de par en par los secretos del violoncelo a las mujeres, llevándose por delante balizas y amarres de prejuicios. A su alrededor perviven casas, tiendas, iglesias, teatros, lugares originales que acompanaron la vida y actuaciones de la artista, con un buen plantel ciudadano de aficionados a la música culta. Puede disfrutarse alguna filmación de sus aplaudidos recitales en tantos auditórios y una docena de temas grabados que se hacen inolvidables para quienes los escuchan, como su Kol Nidrei, de Max Bruch, delicado y turbulento, único. Intactas en manos de diferentes propietarios reposan muchas pertenencias y los trajes y violoncelos de la concertista, reunidos a la espera de que alguien con el motor suficiente dé la serial de salida para que se donen a la casa-museo los múltiples recuerdos que guardan tantos admiradores.
Y por encima de todo está el valioso ejemplo para las jóvenes generaciones de que cuando alguien se prepara y resiste, lucha y no se da por vencido, acaba ganando. Y queda para la posteridad.

El tiempo pondrá su punto y final a esta crónica que hoy se cierra braceando entre la pereza de un alegre despertar. Guillermina Suggía nos despide con un guiño y una breve misiva de su puño y letra dirigida a su pianista acompañante y amigo, José Vianna da Motta. A la chellista se le han pegado las sábanas y há faltado a una cita con él. Disculpándose con humor le envia estas líneas que no necesitan traducción:

Hotel de L'Europe
Installatíon Moderne (appartaments avec salle de bain)

Praça Luís de Camões, 6
Lisboa
Telephone C. 5363

9.35 h
My dear mouse:
Acordei às 8h para me levantar e tocar consigo mas não sei como, adormeci outra vez e só agora é que almoço.
Desculpe sim, eu ter faltado à minha palavra d ‘ingleza.
D'aqui a 20 minutos sou sua.
Pussycat.

*" Las fotos para este reportaje son de varias procedencias, porque existen multitud de copias de una misma imagen en poder de diversos propietarios. El principal reconocimento para el presente trabajo se deberá a Elisa Lamas, Isabel Millet, Virgílio Marques y el Arxiu Nacional de Catalunya.

Artigo - parte II-final - de ANA MARIA FÉRRIN editado na revista "HISTORIA16" de Dezembro passado



Publicado por vm em janeiro 9, 2007 12:44 AM
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